lunes, 20 de octubre de 2025

Pediatra de la Guarda

 👶 Pediatra de la guarda

Niño,

si no tienes la mano de mamá,
está la mía.

Si no tienes su sonrisa,
te presto la mía.

Si no sientes su abrazo,
te ofrezco el mío.

Si lloras por el dolor de mamá,
comparto lágrimas contigo.

Niño,

si quieres calmar a mamá,
cuenta conmigo.

Si extrañas a tus amigos,
me tienes a tu lado.

Si perdiste tu juego favorito,
te comparto el mío.

Duerme sin temor,
descansa seguro.

Niño,
siempre me tendrás a tu lado.

Soy tu pediatra de la guarda,
y tú…
mi ángel amigo. 🌤️👼


Reflexión

Ser pediatra es aprender a cuidar con ternura,
sanar con sonrisas
y acompañar con amor.
Cada niño atendido deja una huella luminosa
en el corazón del médico que lo abraza con el alma.

El plan secreto

 🚀 Plan secreto

—¿Fugar? ¿De dónde?
De la rutina, del letargo, del conformismo.

—¿El plan?
Secreto.

—¿La herramienta?
La imaginación.

—¿El destino?
Donde sean uno
el comienzo y el final.

Allí donde el alma no se cansa,
donde soñar no es huir,
sino regresar…
a uno mismo. 🌠


Reflexión

Fugar no siempre es escapar,
a veces es recordar el camino
hacia la propia libertad.

Si tuviera...

 🌄 Si tuviera...

Si tuviera las manos vacías,
con alegría las llenaría,
y parado en una esquina
por sonrisas las cambiaría.

Si tuviera las manos llenas
de las penas del mundo,
las guardaría en los bolsillos
para que nadie las viera.

Saltaría junto a los niños
para no olvidarme de la vida,
recordaría con los ancianos
la infancia no perdida.

Si tuviera el don de cantar,
haría amigo a un pajarillo
que me enseñe a volar
para alegrar los caminos.

Y si pudiera escuchar,
sería como un cerro andino,
que cobija los lamentos
recogidos por el viento. 🌬️


Reflexión

La vida es un canto sencillo:
manos que dan, ojos que recuerdan,
oídos que escuchan,
y un corazón que abraza todo lo humano.

Mi Señorita Margarita

 📖 Mi señorita Margarita

Trato de recordar, pero no puedo.
Está tan lejos aquel momento en que,
seguramente, compartimos la alegría
mi Señorita Margarita y yo,
en la escuelita San Martín,
cuando por primera vez leí palabras de mi libro Coquito.

Seguramente lo hice con esfuerzo,
voz silábica, entrecortada,
guiado por la mirada atenta
de mi profesora,
que con paciencia y ligeros movimientos de cabeza
esperaba hasta que mi voz expresara,
sin interrupción,
lo que ella mentalmente repetía.

Imagino su sonrisa,
también la mía,
su mano sobre mi cabeza
frotando mi cabello,
premiando aquella hazaña:
aprendí a leer.

Creo que ese día comencé a ser
un aprendiz de fugitivo.
Porque quien aprende a leer,
aprende a escapar,
a volar,
a mirar el mundo desde adentro.

Ya hace muchos años que no sé de ella,
pero cada vez que tengo en mis manos
un texto que no entiendo,
la imagino a mi lado,
diciéndome que puedo,
y le sonrío…
con la sonrisa del niño que aún llevo dentro. 🌤️


Reflexión

La lectura fue mi primer vuelo,
y mi maestra, el viento que me empujó a volar.

Te sueño

 🌬️ Te sueño

Exhalo y pronuncio tu nombre,
como si el aire supiera a ti.

Inhalo y siento tu aroma,
una brisa que me abraza desde adentro.

Cierro los ojos y te veo,
dentro de mí, sonriendo,
como si nunca te hubieras ido.

Y, como siempre,
te sueño…
porque en los sueños
nunca hay despedidas. 🌙


Reflexión

El amor verdadero no se ausenta:
se transforma en aire, en aroma, en sueño.

Escanpando del zoológico

 🦋 Escapando del zoológioc

Desde niño escuché a muchos decir, con cariño y esperanza:
“¡Haz realidad tus sueños!”
Y casi lo creí.

Pasaron los años,
y menos mal que no lo tomé tan en serio.

Me esforcé, más bien,
para que mis sueños no se hicieran realidad.
Porque no me imagino feliz sin ellos.

Los sueños —descubrí—
no están para cumplirse,
sino para mantenernos despiertos,
para recordarnos que aún podemos volar
por encima de las jaulas del deber y la rutina.

Si alguno se convierte en realidad,
crear otro enseguida,
no podemos quedarnos sin ninguno.

Quizá —solo quizá—
los sueños sean la verdadera llave
para escapar del zoológico. 🕊️


Reflexión

La realidad sin sueños se vuelve jaula;
el sueño sin acción, espejismo.
Entre ambos habita la libertad.

Sócrates: el último proyecto

 🏛️ El último proyecto

—Maestro, ¿en qué está pensando? —preguntó el discípulo—.
Le veo sonriente.

—En mi proyecto de vida —respondió Sócrates con serenidad.

—Pero mañana tendrá que tomar la cicuta… y va a morir.

El sabio lo miró con calma,
como quien contempla el horizonte sabiendo que no hay final,
solo transformación.

—Por eso mismo —dijo suavemente.

El discípulo bajó la mirada.
—Le queda poco tiempo.

Sócrates apoyó su mano en el hombro del joven
y, con una sonrisa que parecía iluminar la tarde, respondió:

—Ya nada podrá evitar que sea feliz. 🌤️


Reflexión

La felicidad no depende de cuánto dura la vida,
sino de cuánta conciencia hay en cada instante de ella.