martes, 21 de octubre de 2025

Caricias y melodías

 🎹 

Era la final del concurso de piano.

Competía con los más virtuosos.
Observaba las manos de los otros,
buscando una melodía no repetida,
una nota que le perteneciera.

Pero no halló pieza que no hubiera sido interpretada.
Hubiera perdido sin siquiera participar.

Sentado, esperando el llamado,
dejó la puerta abierta a la resignación.
Entonces, un sonido leve:
un mensaje en el móvil.

Era de su madre:
—“Solo acaricia las teclas, mi niño.”

Cuando lo anunciaron,
se levantó con serenidad.
Frente al piano, miró las teclas,
cerró los ojos y recordó el rostro materno.

Luego, todo fue silencio.
Hasta que un estruendo de aplausos
lo devolvió al mundo.

Todos de pie.
Incluso sus rivales
le rindieron la venia de un maestro recién llegado.

En el camerino, recostado bajo la luz blanca,
recibió otro mensaje:
—“Mi niño, ¿cómo te fue?”

Respondió con el temblor
de sus dedos agotados:
—“No escuché las melodías, mamá…
solo pasé recordando tus caricias y besos
en mis dedos cuando estaba en tus brazos.”

Y su corazón sonrió emocionado,
como si el amor —convertido en música—
hubiera ganado el concurso. 🎵


Reflexión

A veces la verdadera melodía
no se oye en el piano,
sino en la memoria de un amor que nos enseñó a tocar la vida.

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