🐾
Ojitos grandes,
un enrollado de pelos finos,
nariz chata con fuerte soplido,
dulzura mezclada con inocente fiereza.
Pequeña, buscadora de caricias,
conquistadora de espacios,
y dueña de todos los rincones del corazón.
De vez en cuando,
regalaba una tibia lamida,
como firma amorosa de su presencia.
Así era ella,
la recién llegada canina a casa:
una bola de ternura
que enseñó a la familia
el arte de sonreír con el alma. 🐶💛
✨ Reflexión
A veces los maestros del amor
llegan con cuatro patas,
sin palabras,
pero con la mirada llena de significado.
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