domingo, 19 de octubre de 2025

El cerebro de Sócrates

 🏛️ Nuestro cerebro

—¿Dónde está tu cerebro? —preguntó Sócrates.
—En mi cabeza —respondió el discípulo, seguro.

—¿Estás seguro?
—Sí.
—¿Quién ha respondido, tú o tu cerebro?
—Yo.
—¿No es el cerebro quien elabora las ideas?
—Sí.
—¿Y tu respuesta no es acaso una idea?
—También.

Sócrates alzó una ceja, divertido.
—Entonces, ¿quién ha respondido realmente?
—Mi cerebro… bien dicho, el cerebro.

—Interesante —dijo el maestro—.
Si afirmas que tu cerebro está en tu cabeza,
parece que alguien distinto a ti está respondiendo.

—Tiene sentido —murmuró el discípulo.
—Pero no es cierto que alguien responda por ti.
—Cierto.
—Entonces, si es tu cerebro quien aporta las ideas,
¿es correcta tu respuesta inicial?
—Parece que no.

—Bien —dijo Sócrates—. Si te pregunto otra vez:
¿Dónde está tu cerebro?

El discípulo dudó.
—No puedo responderla.

—Intentémoslo de otro modo —propuso el sabio—.
Si alguien te preguntara:
¿Dónde está el discípulo de Sócrates?
¿Qué responderías?

—Respondería que el discípulo soy yo.

—Entonces… ¿dónde está tu cerebro?

El discípulo sonrió,
como quien acaba de comprender el chiste más profundo del universo:
—Respondería que el cerebro soy yo.

Sócrates sonrió también, con ese brillo que une humor y sabiduría:
—Yo agregaría… y estoy dentro de una cabeza. 🌀


Reflexión

El conocimiento empieza cuando el pensamiento se mira a sí mismo y sonríe.

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